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Regulación

El Reino Unido acelera las reglas criptográficas: la FCA abre consulta sobre el nuevo régimen

El Reino Unido ha dado un paso muy concreto hacia un mercado criptográfico "para adultos": la Autoridad de Conducta Financiera (FCA) ha lanzado una amplia consulta pública sobre cómo se aplican las reglas que...

El Reino Unido ha dado un paso muy concreto hacia un mercado criptográfico "adulto": la Autoridad de Conducta Financiera (FCA) ha lanzado una amplia consulta pública sobre cómo deberían funcionar en la práctica las reglas que traerán muchas actividades criptográficas dentro del perímetro regulatorio británico. La consulta se acerca al anuncio por parte del gobierno de un marco regulatorio que apunta a que las nuevas reglas sean operativas a partir de 2027.

El mensaje, entre líneas, es simple: la fase del "casi salvaje oeste" está terminando. Hasta ahora, la supervisión en el Reino Unido se ha centrado principalmente en las promociones financieras y la lucha contra el blanqueo de dinero; Con el nuevo camino, sin embargo, el objetivo es mucho más ambicioso: acercar la criptoindustria a estándares similares a los de los mercados financieros tradicionales, sin extinguir la innovación.

Pero ¿qué aporta realmente la FCA? El corazón de la propuesta gira en torno a tres pilares que, para quienes invierten o utilizan intercambios y servicios criptográficos, marcan la diferencia todos los días: (1) qué se puede cotizar y con qué información, (2) cómo se combate el uso de información privilegiada y la manipulación, (3) qué requisitos deben cumplir las plataformas y los intermediarios. La FCA habla de normas de admisión y divulgación, de un sistema real contra el abuso de mercado, de normas para las plataformas de negociación (exchanges) y los intermediarios (brokers e "intermediarios").

Luego hay un capítulo que se ha vuelto imposible de ignorar en 2025: apostar, prestar y endeudarse. La consulta incluye propuestas para aclarar los riesgos cuando una empresa ofrece apuestas (bloquea tokens y recibe recompensas) y para introducir protecciones específicas para quienes prestan o toman prestados activos digitales. Paralelamente, también se discuten requisitos prudenciales: fundamentalmente, "colchones" y salvaguardas financieras para reducir el riesgo de que un operador frágil arrastre detrás a los usuarios y al mercado.

La apertura sobre el tema DeFi también es interesante: la FCA pide comentarios sobre cuánto (y cómo) tiene sentido aplicar la lógica regulatoria "tradicional" también a los servicios descentralizados donde, teóricamente, no existe un intermediario clásico. Es un paso clave porque es precisamente aquí donde, en los próximos años, se jugará parte del equilibrio entre libertad tecnológica y responsabilidad hacia el público.

En el frente político-industrial, el gobierno británico presenta la operación como una forma de atraer inversiones, dar claridad jurídica a las empresas serias y "eliminar" a los operadores opacos, con la ambición declarada de hacer del Reino Unido un destino global para los activos digitales. Y la FCA, por su parte, insiste en un punto que vale su peso en oro para quienes leen las noticias sólo desde una perspectiva "alcista": regular no significa eliminar el riesgo, significa garantizar que quienes entran en el mercado lo hacen sabiendo qué están comprando y cuáles son las reglas del juego.

En cuanto al calendario, la consulta está abierta hasta mediados de febrero de 2026 y la autoridad pretende publicar las normas finales durante 2026, en paralelo con el camino legislativo que debería conducir a la entrada en vigor del nuevo régimen en 2027. Mientras tanto, el objetivo sigue siendo claro: reconstruir la confianza, elevar la calidad del mercado y reducir la distancia entre las finanzas tradicionales y los activos digitales.